9

Cindy

No son apenas las siete de la mañana cuando suena mi ruidoso despertador. No tenía intenciones de ir hoy a clase, pero dado a que ayer se me olvidó por completo apagar la alarma, y a que una vez que me despierto ya no puedo dormirme, iré a clase y adelantaré trabajo.

Oigo a Lucy gruñir dando vueltas en la cama, y cuando me destapo para levantarme, ella se incorpora mirándome con una mueca de dolor.

–¿Enserio vas a ir a clase?–susurra frotándose los ojos.

–Si.

–Dios, me va a estallar la cabeza.–se incorpora buscando algo en su mesita.–Menos mal que decidí traerme algunos ibuprofenos.

–Intentaré no hacer mucho ruido hasta que me vaya.–le digo abriendo el armario y sacando unos vaqueros oscuros y una sudadera blanca que tiene la bandera de USA.–Y descansa, tienes mala cara.

–Ya.–murmura volviendo a la cama y tapándose con las sabanas hasta arriba.–Por cierto...–asoma la cabeza unos segundos.–¿Porque estaba Jesús durmiendo en nuestra puerta cuando he vuelto del pabellón?

Siento como mi corazón se para por unos maldito segundos. No puede ser cierto.

–¿Qué?–me giro con los ojos abiertos como platos.–¿A qué hora has vuelto?

–Hará una hora.–se queda pensativa.–Dani se lo ha llevado a la habitación en cuanto lo ha visto.

–Este chico...–susurro.–No pensé que lo dijera enserio.

La veo encogerse de hombros y cerrar los ojos al instante. Me visto rápidamente combinando el conjunto con las puma blancas y después de peinarme y maquillarme frente al espejo, salgo de la habitación en dirección a la cafetería.
Al entrar me doy cuenta de que está completamente vacía, exceptuando dos o tres mesas que están ocupadas por varios chicos que no vi ayer en la fiesta de bienvenida.

Me preparo un zumo de naranja en las máquinas y cojo también dos tostadas con aceite y sal. Luego busco una mesa con la mirada hasta que me encuentro con una que está ocupada por uno de los gemelos Oviedo.

–Buenos días.–saludo a Dani con una tímida sonrisa.–¿Puedo?

–Claro.–me devuelve la sonrisa haciéndome notar sus abundantes ojeras.–Veo que tú tampoco te quieres perder clase.

–No, pero si solo hubiera dormido una hora me lo pensaría.–doy un sorbo al zumo mientras lo veo masticar una manzana.–¿Que tal lo pasaste anoche?

–Genial, tu amiga Lucy es muy divertida.–me comunica con entusiasmo.–¿Y tu?

–Bien, aunque las fiestas no son lo mío.

–¿Y con Jesús?–pregunta sonriendo pícaramente.

–Tu hermano es...–busco alguna palabra que lo describa.–Es un caso aparte, aún no entiendo cómo ha sido capaz de dormir toda la noche en mi puerta.

–Ni yo, y mucho menos como es que no se fue a la cama con ninguna chica.

–Tuvo su oportunidad, pero no la aprovechó.

–Eso es lo raro, el año pasado en estas fechas ya se había acostado con más tres, y este año con ningu...

–Cindy.–oímos ambos mi nombre proveniente de una dulce voz. Es Tara, la chica de ayer.–Venía otra vez a darte las gracias por lo de anoche.

–Oh.–sonrió débilmente.–Ya te dije que no me las dieras.

–Ya, pero por mi culpa te has metido en un lío con Casandra, y eso nunca es bueno.

–Tranquila, no es tu culpa y me da igual si esa chica me va a odiar, por otra más no pasa nada.–la hago sonreír.–Oye, ¿quieres sentarte?

–Eh...no quiero molestar.

–No molestas mujer, siéntate.–habla Dani mostrándole una simpática sonrisa.–Por cierto, ¿tú estás en mi clase no?

–Si.–susurra tomando asiento a mi lado.–¿Pero tú no estás en segundo curso, no?–se dirige a mi mientras da un sorbo a su vaso de leche.

–Estoy en primero.–digo acabándome el zumo y mirando mi reloj de muñeca.–Oh, y mi primera clase empieza en quince minutos, será mejor que me vaya.–les sonrió levantándome torpemente y cogiendo la tostada que me queda.–Nos vemos luego.

****

Jesús

No paro de quejarme durante todo el camino hacia el gimnasio de Cindy. Me duele la espalda de dormir en el suelo y la cabeza por el alcohol que no debí beber ayer, y aún así, Dani insiste en venir al gimnasio, y eso que el solo ha dormido una hora porque se ha empeñado en ir a clase. A veces desearía tener la resistencia que tiene él.

–Hemos llegado.–pronuncia con una sonrisa radiante. Algo me dice que espera ver a Lucy aquí, y su nerviosismo al bajar del coche me lo confirma.–Venga, vamos.

Al entrar, el se dirige rápidamente hacia la sala de las máquinas dejándome completamente desconcertado.
No me queda otra que caminar hacia la sala de boxeo y sonreír débilmente al ver a Cindy ahí, aunque no esté entrenando.

–¿Se duerme bien en el suelo?–dice sin levantar la vista de la carpeta que lleva entre las manos, pero dejando escapar una divertida sonrisa.

–Eres muy hija de puta.–gruño acercándome a ella a paso lento.
La verdad es que no tenía intención de  quedarme dormido en el suelo, pero como estoy tan poco acostumbrado a que pasen de mí, enserio pensé que acabaría dejándome entrar. Y de tanto esperar pues me dormí. Una mancha negra en mi expediente que nunca debe salir a la luz.

–Yo te avisé.–murmura.–Ya que has venido, ayúdame con esto.

–He venido a entrenar.

–Si, sobretodo con el resacón que me llevas.–me tiende unos papeles y se coloca a mi lado.–Comprueba si todos esos nombres están en la lista de invitados de allí, los que no estén los tachas.

–Okey.–frunzo el ceño.–¿Para que es todo esto?

–Para esta noche, hay combate.–me dice y por un momento me muero de ganas de venir.–Es uno de los más importantes de la temporada.

–¿Que pasaría si accidentalmente apareciera yo en la lista de invitados?–digo alzando las cejas y viendo como intenta ocultar una sonrisa.

–Nada, os apunté yo ayer.–contesta sorprendiéndome gratamente. No puedo evitar sonreír ampliamente y caminar hacia dónde está la lista de invitados.

–Hagamos una cosa.–me giro para mirarla minutos después.–Si ganas, te invito a cenar, y si pierdes, me invitas tú.

–¿Y tendría que acceder por...?–me mira alzando una ceja.

–Por dejarme durmiendo en el suelo toda la noche.–digo obvio cruzándome de brazos.

–Bueno, está bien.–dice y sonrío de espaldas a ella.–Pero solo si elijo yo el sitio.

–Venga vale.

–Genial.–sonríe con picardía.–Pero ten en cuenta que yo nunca pierdo.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top