5.
Lucy
Llevo como media hora en la bicicleta estática y ya que mi verano ha consistido en pasar de estar tumbada en la cama a estarlo en una de las tumbonas de la piscina, mis piernas comienzan a perder fuerzas y a cansarse.
Estoy escuchando una de las nuevas canciones de Rihanna cuando me empieza a temblar todo y acabo por caerme hacia un lado perdiendo el control de mi cuerpo.
Como odio hacer ejercicio.
Mi primera reacción es soltar un fuerte grito por el dolor que siento en mi nalga derecha, pero al darme cuenta de que no estoy sola en esta sala, me callo avergonzada y me levanto como puedo.
–Ey, ¿estás bien?–pregunta una grave pero sexy voz acercándose a mi.
–Eh..si, estoy acostumbrada a caerme.–le contesto levantando la mirada y encontrándome al chico más guapo de la universidad.–Oh, Jesús Oviedo.
–No.–sonríe débilmente.–Soy Dani, su desconocido gemelo, por lo que veo.
–Ups.–me muerdo el labio por la metedura de pata.–Lo siento.
–Tranquila, yo también estoy acostumbrado a esto.–se sienta a mi lado.–¿Cómo te has caído?
–Las piernas me han fallado.–me encojo de hombros mientras saco mi botella de agua de la mochila.–No soy muy deportista, ¿sabes?
–Ni yo, odio moverme.–contesta y no puedo dejar de mirarlo. Para ser el desconocido, está igual de bueno que su hermano.–De casi me duermo en lo de las pesas.–habla haciéndome sonreír levemente.–Además, estoy aquí por Jesús, que quería apuntarse a boxeo.
–¿Qué dices?–doy una suave carcajada.–Cindy está entrenando ahora mismo.
–Lo suponía.–murmura mientras frunce el ceño al ver como todos los presentes en la sala se levantan para ir hacia algún lado.–Ey, ¿qué pasa?
–Que tu hermano está apunto de morir.–le dice un chaval aumentando la velocidad de sus pasos.
–¡Vamos!–le digo cogiéndole del brazo y tirando de él hasta que conseguimos ver algo entre el pequeño grupo de gente.–Ostia.
Menudo panorama que se ha montado en un momento. Cindy y Jesús en el ring, ya preparados para boxear, los cotillas de al rededor con los móviles para grabar, y Dani cagándose en toda la existencia de su gemelo.
–Mi hermano es gilipollas.–gruñe llevándose las manos a la nuca.–No sabe dónde se acaba de meter.
–No creo que...
–Cindy.–me interrumpe la grave voz de un hombre que consigue el completo silencio en el gimnasio.–No creo que sea apropiado.
–Oh, venga ya.–suspira girándose para mirar al que, por sus ojos grises y sus abundantes abdominales, sospecho que es su padre.
–Te he dicho muchas veces lo que pienso de los combates que no están organizados.
–No iba a ser muy dura.–dice bajando del ring para acercarse al hombre.–Solo es un compañero de la universidad, papá.
–Lo siento, cariño.–muestra una sonrisa divertida.–Tu siempre eres dura.
–Genial.–suspira indignada.
–¿Y ya está?–le pregunta Jesús de brazos cruzados haciéndose el chulo delante de todos. Pero que no se engañe, todos hemos visto como hace unos segundos estaba cagándose en esos pantalones tan ceñidos y que le quedan tan jodidamente bien.
–Deberías alegrarte.–le contesta el hombre mientras le ayuda a quitarse los guantes a su hija.–Te has librado de una buena, amigo.
–Tampoco debe de ser para tanto, no sé.–se encoge de brazos bajando del ring.
–Bueno, mejor que no lo compruebes.–dice Dani acercándose a él mientras tira de mi sin darse cuenta.–¿En que coño estabas pensando?–le habla alzando el tono de voz, cosa que no esperaba para nada ya que me imaginaba a Dani como el gemelo cohibido y blandengue. Me gusta.–A veces de verdad creo que eres tonto.
Sonrío divertida ante la situación. Ver a dos dioses griegos delante de mí apunto de comenzar una discusión me pone mucho. Para que mentir.
–Eh...–se me queda mirando Jesús consiguiendo que mi sonrisa se muestre orgullosa.–¿Tu no eres la amiga de Cindy?
–Y tú el hermano de Dani.–lo saludo sin sentir esos nervios que creía que sentiría por alguna estúpida razón que ahora no recuerdo.–Soy Lucy.
–Que guapa.–sonríe consiguiendo que Dani ruede los ojos ojos aborrecido.
–Ey, Casanova.–se nos acerca la impresionante chica que tengo como amiga.–A Lucy ni se te ocurra.
Cindy
–¿Tanto miedo me tienes que has tenido que llamar a tu padre para que te saque de esta?–me pregunta Jesús alzando las cejas.
–Y te lo creerás y todo.–suelto una carcajada.–Enserio, bájate ya de las nubes.
–Bájame tu.–me guiña un ojo y no puedo evitar poner mi famosa cara de asco.
–¿Siempre es así?–me dirijo esta vez a su idéntico hermano.
–La mayor parte del tiempo si.–me sonríe divertido.–La otra parte se la pasa durmiendo, así que...
Le devuelvo la sonrisa conforme con su respuesta, pero a él se le borra cuando Jesús le da una colleja en modo de protesta.
–Ey, chicos.–habla Lucy mirando su móvil fijamente.–¿Va alguno a la fiesta que montan en la residencia hoy?–nos mira.–Dicen que es la noche de los novatos, y que en vez de hacer bromas como hacen otros sitios, celebran una fiesta en nuestro honor.
–Pero mañana hay clase.–le digo situándome mentalmente en el día de la semana en que estamos.
–¿Y eso que más da?–dice Jesús con intención de provocarme.–Los primeros días no hacemos nada, además, los profesores saben de la existencia de la fiesta para novatos, ya al hicieron el año pasado y al día siguiente no fueron ni a trabajar.
–Un momento.–los mira Lucy a ambos.–Vosotros no sois novatos, ¿organizáis la fiesta?
–No, la organizan los de último curso.–le contesta Dani tímidamente.
–Bueno, pues vamos, ¿no?
–No.–contestamos su gemelo y yo a la vez.
–¿La famosa Cindy Miller perdiéndose su primera fiesta universitaria?–alza las cejas intentando convencerme.–Que decepción.
–Tu cara si que es una decepción.–le digo divertida dejándole completamente mudo.–Pero bueno, si tantas ganas tienes de que vaya, iré.
Miro a Lucy y a Dani aguantarse las ganas de reír, y después de ganarme una mirada de odio por parte de Jesús, me doy media vuelta y camino de nuevo hacia uno de los sacos de boxeo para acabar mi entrenamiento.
–Nos vemos en la fiesta.–lo miro una última vez antes de darle un puñetazo al saco.
Cindy 1, Jesús 0.
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