Carta 3


Carta 3

-YiXing... de verdad te gusta hacerme pensar demasiado...- bufaba SeHun tratando de mantener esas orejas de conejo sobre su cabeza. –Todo por ti.- tomo aire y comenzó a mover sus manos envueltas en unos guantes con forma de patas de tigre.

Los niños pequeños frente a él se agitaban entre chillidos de alegría y entusiasmo. Más de uno agitaba sus bracitos en un intento de jalar sus "patas" y claro que el rubio se alejaba. Tratar con niños de prescolar era mucho más difícil de lo que creyó.

Todo era por YiXing y su extraño reto.

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Tras cuatro horas llenas de jalones de pelo, mordiscos en los dedos, manchas de comida, bebidas o sustancias de dudosa procedencia, el rubio pudo descansar.

Las doctoras y asistentes le agradecieron su ayuda más que encantadas. Elogiaron su gusto por los niños y su entusiasmo. Claro que SeHun no había ido por voluntad propia aunque no pudo negar que recibir todas esas sonrisas y agradecimientos no le hicieron saltar al corazón de un cálido sentimiento. Y después de todo, aquellos niños no habían elegido padecer aquellas enfermedades.

-muchacho, un joven bastante amable le dejo esto.- menciono una enfermera de avanzada edad. –Dijo que cuando un rubio con el cabello de colores también viniera a jugar con los niños, le diera esto.- la señora le dio un sobre de color amarillo claro y acaricio su mejilla. –por favor agradécele de mi parte y dile que todos lo echamos mucho de menos y esperamos que este mucho mejor.

SeHun la miro algo extrañado. –Le diré, muchas gracias...- realizo una venia y salió de aquel hospital para niños.

YiXing había estado ahí y por aquel comentario, visito con mucha frecuencia aquel hospital e incluso jugaba con los niños. ¿Porque no lo sabía? ¿Desde cuándo lo hacía? ¿Por qué lo hizo ir a ese lugar? ¿Qué significaban todas esas cartas y cuál era su objetivo?

Durante el viaje de regreso a casa, SeHun volvió a leer aquella carta.


Hola Sehunnie.

¿Te está yendo bien? Apuesto a que sí.

Me da gusto que este siguiendo mis cartas. No es que haya dudado de ti, es solo que pensé que también lo dejarías de lado. Por favor no pienses que sigo resentido contigo por eso, ya lo supere y estoy bien.

¿Recuerdas que me gustan mucho las crepas que venden cerca del hospital infantil al otro lado de la ciudad? No es una mala idea ir a comprar una.

De paso me gustaría que cumplieras el reto de esta carta. Deje una bolsa oscura en el mueble de tu ropa. Usa eso.

Ahora tú reto: ve al hospital vestido con lo que está en la bolsa, ve a recepción y di que vienes a jugar con los niños del piso cuatro. La recepcionista ya sabe que iras. Se bueno, los niños han esperado por ti.

Estoy seguro que saldrás con una sonrisa y algo cálido en tu pecho. Ahí te entregaran la cuarta carta (está dividida en dos) y la otra mitad te la darán cuando compres nuestro pastel favorito.

Suerte Sehunnie, te quiero mucho.




-¿Qué quieres conseguir, Xing?- murmuro el rubio guardando aquella carta.

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