Capitulo 1
Katsuki Bakugou es una hermosa dragóna de escamas doradas, ojos rojos y alas negras, ella se encontraba descansando en su cueva en la cima de una montaña hasta que un humano entró a interrumpir su paz
—Malvado dragón largo de nuestro reino —gritó un caballero de brillante armadura apuñando su espada.
Katsuki detestaba a los humanos, se creían dueños de la tierra y los cielos, gruñó para espantarlo, pero el humano era necio, rugió como advertencia, pero el humano no hizo caso y corrió con su espada en su dirección, antes que pudiera lastimarla le lanzó su aliento fuego, el caballero apenas logró esquivarlo, el humano escapó con muchas quemaduras, Katsuki pensó que ya no lo molestaría por fin podría dormir tranquila, salió de la cueva y vio a los alrededores, se podía ver a lo lejos un castillo, chasquido la lengua con frustración, como odiaba a los humanos, "al menos nadie me molestara ahora" - pensó regresando al interior de la cueva.
A los días más humanos iban a su hogar a molestarla, en realidad su objetivo era acabar con su vida, siempre los ahuyentaba, pero un día un humano le tiro una flecha en una de sus patas, le sorprendió que su arma pudiera atravesar sus escamas, ya cansado de la situación quemo vivo a ese humano, ese... Fue su error
Pasaron tres semanas, tres semanas de paz, pero recuerden, siempre hay calma antes de la tormenta, unos días después todo un ejército de caballeros llegaron a la entrada de su cueva
En la oscuridad se podían ver dos brillantes luces rojas, eran los ojos del dragón
—Cómo osan seguir molestando, ya he tenido suficiente paciencia — se quejo ya harta de la situación, ella no había molestado a nadie, solo quería que la dejaran tranquila.
—En nombre del rey, acabaremos con tu reino del terror —gritó el líder de los caballeros
—Si —contestaron gritando todos los demás, en un eco prolongado.
Katsuki rugió soltado humo por su osico, "si querían pelea eso tendrán" pensó Katsuki preparándose para luchar
.
.
.
.
.
.
Pelea
.
.
.
.
Fuego
.
.
.
.
.
.
Muerte
.
.
.
.
Dolor
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Huida
Apesar de ser muy grande y fuerte, no pudo ella sola, ahora se encuentra volando lejos de lo que era su hogar, al pasar un par de horas, el dolor de sus heridas ya no era soportable, decidió buscar un lugar tranquilo en el cual morir, a lo lejos pudo ver un bosque que estaba no muy lejos de un pequeño pueblo, no le importo, igual no le quedaba mucho tiempo
El bosque era hermoso, decidió que sería ahí, sonó un estruendo cuando su cuerpo cayó al suelo, sin fuerzas y adolorida cambio a su forma semi humana , su respiración estaba agitada, cerró los ojos esperando la muerte... pero el sonido de unas hojas llamaron su atención y abrió los ojos, encontrándose con un joven humano de al parecer 17 años, de cabellos y ojos verdes, con algunas pecas en su juvenil rostro ruborizado
—Ja, ja, ja, el destino es un hijo de puta —dice Katsuki sorprendiendo al joven en un intento de sentarse — moriré viendo a un insignificante humano —exclamó dejando que su torso golpee contra el suelo nuevamente .
—Mucho gusto señorita... ¿dragón? — dice al notar su cola, cuernos y orejas puntiagudas — soy Izuku Midoriya, se ve que está sufriendo mucho —se intentó acercar, pero se detuvo al escuchar un gruñido— sólo te quiero ayudar.
Ella suspiro no servía de nada defenderse, ya había aceptado su destino, cerró sus ojos —haz lo que quieras.
Izuku se acercó a ella, vio muchas heridas en todo su cuerpo, pero la que le preocupo más era la de su estómago, era muy grande y profunda, sacó unos ungüentos de un pequeño bolso que traía y puso manos a la obra.
— no lo arruines izuku — se dijo a si mismo antes de empezar
A la mañana siguiente Katsuki se despertó, sin dolor, reviso sus heridas y se sorprendió al ver su torso con vendas, recordó al pequeño humano del día anterior, en su mente había dos opciones, la primera y más razonable es irse a buscar un nuevo hogar antes de que vuelva el humano, la segunda era quedarse en ese mismo lugar, en espera del humano, si es que vuelve, lo pensó unos minutos mirando el cielo... luego volvió a cambiar a dragon y recostó su cabeza en el césped pensando "ojalá ese pequeño humano no tarde mucho".
Izuku estaba en la orilla de un río pescando, tenía una gran cesta casi llena, el pescado no era para él, era para la dragona que curó el día anterior haría una fogata y se los cocinaría, no conoce la dieta de los dragones pero espera que eso sirva, no sabe si aun este allí, pero tiene una pequeña esperanza que si sea así, al terminar de llenar la cesta, se la sube al hombro y empieza a caminar por el bosque, admirando su alrededor, amaba estar en este lugar, al llegar se sorprendió al ver al dragón
[la imagen no es mía]
—Señora dragón, me alegra que aun esté aquí —dijo feliz e internamente emocionado por verla en su forma de dragón, se veía magnífico casi como en los libros de criaturas mágicas que le gusta leer, ella abrió los ojos lentamente y al verlo se sentó
—No me llames "señora", no soy un anciana —resonó la voz del dragón notablemente ofendida
—Lo siento, señor dragón, pero no sé su nombre y además habla como un anciana — bromea tras reír por el comentario anterior
—Eres , insolente, humano, pero me agradas, llámame Katsuki — confiesa con una sonrisa que revela su ilera de dientes filoso
—Eres un amargada, pero también me agradas, Kacchan —dijo feliz, bajo la cesta de su espalda, dejándola enfrente de su nuevo amiga — no estoy seguro de que comen los dragones, pero espero que te guste el pes... —no pudo terminar de hablar, cuando Katsuki ya estaba devorando casi todo el pescado— al parecer si te gusta — comenta con una sonrisa grande mientras se sienta frente a ella
La inmensa criatura se dio cuenta de que casi se come todo y algo avergonzada, se detiene dejando cuatro pescados en el fondo, para volverse a recostar en el pasto
Izuku quería tocar las escamas del dragón, mirando a otro lado, se paró a su lado, Katsuki abrió los ojos y él se detuvo, los volvió a cerrar y él dio otro paso más cerca, siguió así un par de veces más, cuando estuvo a un muy poco extendió su mano para tocarla, pero ella lo tiro con su cola
El pecoso cayó al piso, se sentó y miró al dragón que también lo miraba y ambos empezaron a reír
— eres gracioso, pequeño humano —dijo Katsuki
— tu también Kacchan, pero no me llamo humano, mi nombre es Izuku.
Katsuki lo ayudo a levantar con su hocico
—De acuerdo, Deku.
Gracias por tu ayuda
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top